domingo, 12 de agosto de 2012

Quiero cambiar.

Quiero cambiar.
No estoy cómodo como vivo en la actualidad.
Me acepto, pero creo que puedo vivir mucho más cómodo. Sin miedos, sin temores.
El cambio es bueno, ¿por qué conformarse? No creo que deba conformarme con lo que soy ahora.
Debo cambiar, quiero cambiar, PUEDO CAMBIAR.
¿Por qué vivir con los temores del pasado? ¿Por qué vivir con ese lastre?
No tengo porqué. Es algo que sucedió, de lo que no me arrepiento (de casi nada), pero que sucedió y que no se puede borrar pero, porque sucediera ¿tiene que limitar mi forma de vivir el resto de mi vida? No, seguro que no.
Creo que lo he superado. De verdad que lo creo. Ha sido mucho más difícil de lo creí en un principio pero, ya está (aunque otras digan que no, yo creo que sí)
Voy consiguiendo logros, soy capaz de estar solo un día entero sin que ninguna paranoia inunde mi cabeza y me empiece a plantear estupideces que nada tienen que ver con mi presente.
¿Por qué no reinventarme a mí mismo?
En mi vida estoy en un punto muy interesante. Hago lo que he querido hacer siempre, hago lo que me gusta, lo que me apasiona, ¿por qué tantas dudas?
Nada de dudas, debo cambiar, quiero cambiar, puedo cambiar.
Cambiar porque esta vida (según dicen) solo se vive una vez y, cada día que pasa, es un día que no vuelve; y lo que no hayas hecho ese día, no lo podrás hacer y si eso es no haber sido feliz, un día menos. ¿Por qué desperdiciar los días?


Esta canción, que escuché ayer en un blog que ha resultado muy interesante (me está enganchando esto) tiene mucho que ver con todo esto que planteo aquí.
Dice Merdedes Sosa que... "Todo cambia"



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